En pleno corazón de la Estación de Esquí de San Isidro, La Parrilla del Toneo nace como un refugio gastronómico donde el calor del fuego y el sabor auténtico se encuentran.
Nuestro espacio, amplio, cálido y acogedor, invita a relajarse tras un día de nieve o montaña, disfrutando de carnes a la parrilla y pinsas artesanas elaboradas con mimo.
Creemos en una cocina honesta, basada en producto de calidad y en un trato cercano que hace que cada visita se sienta como volver a casa.
Aquí, familias, amigos, esquiadores y amantes de la buena mesa encuentran un lugar para compartir momentos inolvidables.



Atención de diez. Nos recomendaron el punto exacto del solomillo y fueron rapidísimos. Da gusto que te traten así.
Marifé Álvarez
Increíble la Pinsa Elegante y con toque de trufa. No defrauda.
Olatz Garmendia
Como los de antes. Se nota la calidad de la brasa y el producto. Las croquetas de Beher y el flan casero me recordaron a los sabores de mi infancia.
Guzmán Ordás

La parrilla es el alma de nuestra cocina: cortes seleccionados con cuidado, trabajados con respeto y cocinados al fuego para resaltar su sabor más puro.
A su lado, nuestras pinsas artesanas -ligeras, crujientes y llenas de matices- se han convertido en una de las favoritas entre quienes nos visitan.
Completan la experiencia tapas elaboradas con producto de temporada y combinaciones pensadas para disfrutar sin prisas.
Tanto si buscas una comida reconfortante tras esquiar, una cena entre amigos, o simplemente tomar unos vinos y tapas, siempre encontrarás una propuesta que te hará volver.


La Parrilla del Toneo propone un viaje culinario que nace en la montaña y se expresa en cada detalle del plato. Nuestra cocina combina tradición y técnica para realzar sabores profundos, aromas naturales y texturas que evocan el entorno que nos rodea.
Cada elaboración se concibe como una experiencia sensorial: ingredientes seleccionados, matices que sorprenden y una búsqueda constante de equilibrio entre creatividad y raíces.
Queremos que cada bocado transmita la esencia de San Isidro, invitando a desconectar, disfrutar y dejarse llevar por una propuesta gastronómica que celebra el producto y la emoción de comer bien.